BENDICIÓN DE SEMILLAS DE ABUNDANCIA PARA EL AÑO 2014 CON ÁNGELES

 
“Acércate a mí…toma mi mano. Cierra tus ojos y aspira mi esencia divina. Mi resplandor de amor te llena de la misericordia de Dios. Apoya tu cabeza en mi corazón…absorbe luz…mucha luz…fulgores celestiales, emanaciones virtuosas, estallidos de paz, de abundancia, de salud y de felicidad. Hoy he llegado a tu vida con todo…
Todas las bendiciones son hoy para ti. Para tus acciones traigo Armonía, Nobleza para tus anhelos, Pureza para tu mente, dulzura para tus palabras y Amor para transformar tu vida. Traigo muchísimas cosas más. Y la Gracia…es para coronar todo. El toque final para que transmitas lo que hoy te doy. Para que puedas compartir y repartir, combinando bondad, piedad y dignidad.
Ahora…sigue apoyado en mí. El Ángel de la Fortuna tiene para ti un regalo especial. ¡Te va a encantar! Te amo profundamente, y junto con un suspiro de amor deposito un tierno beso angelical en tu frente.”
 
Para que nunca falte la prosperidad, abundancia y comida en casa, estas semillas son ideales para tener en un contenedor y ponerlas en la cocina.
Estas son las 7 semillas que te traerán todos esos beneficios, además de que alejan las malas vibras.
Ordénalas en un frasco de vidrio en forma ascendende.
  • Garbanzo (va al fondo)
  • Frijol
  • Maíz
  • Arroz
  • Trigo
  • Lenteja
  • Mostaza
  • O CUALQUIER OTRA SEMILLA (EN CASO DE NO CONSEGUIR ALGUNA DE LAS ANTERIORES)
 
CUAL ES EL OBJETIVO DE REALIZAR EL RITUAL DE SEMILLAS:
OBTÉN El éxito ya que es la capacidad de convertir en realidad los deseos fácilmente. No obstante, el éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad y la realización progresiva de unas de experimentar el éxito en todo lo que nos propongamos.
 
Necesitamos acercarnos de una manera más espiritual a la creación de la riqueza, siempre se ha percibido como un proceso que requiere mucho esfuerzo, y éxito y a la riqueza, que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia nosotros.
 
Conociendo y practicando las leyes espirituales, entraremos en armonía con la naturaleza para crear con espontaneidad, alegría y amor.
 
 El éxito tiene muchos aspectos, y la riqueza material es solamente uno de sus componentes. Además, el éxito es una travesía, no un destino en sí. Sucede que la abundancia material, en todas sus manifestaciones, es una de las cosas que nos permite disfrutar más la travesía.
 
Pero el éxito también se compone de salud, energía, entusiasmo por la vida, realización en las relaciones con los demás, libertad creativa, estabilidad emocional y psicológica, sensación de bienestar y paz. Pero ni siquiera experimentando todas estas cosas podremos realizarnos, a menos que cultivemos la semilla de la divinidad que llevamos adentro.
 
 En realidad, somos la divinidad disfrazada, y el espíritu divino que vive dentro de nosotros en un estado embrionario busca materializar se plenamente. Por tanto, el éxito verdadero consiste en experimentar lo milagroso.
 
Es el despliegue de la divinidad dentro de nosotros. Es percibir la divinidad en cualquier lugar a donde vayamos, en cualquier cosa que veamos: en los ojos de un niño, en la belleza de una flor, en el vuelo de un pájaro. Cuando comencemos a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad – no de vez en cuando sino en todo momento – comprenderemos el verdadero significado del éxito.
 
Toda la creación, todo lo que existe en el mundo físico, es el producto de la transformación de lo in manifiesto en manifiesto. Todo lo que contemplamos viene de lo desconocido. Nuestro cuerpo, el universo físico – todo lo que podemos percibir por medio de los sentidos – es la transformación de lo in manifiesto, lo desconocido e invisible en lo manifiesto, lo conocido y lo visible.
El universo físico no es otra cosa que el yo plegado sobre sí mismo para experimentarse como espíritu, mente y materia física. En otras palabras, todos los procesos de la creación son procesos por medio de los cuales el yo o la divinidad se expresa. La conciencia en movimiento se manifiesta a través de los objetos del universo, en medio de la danza eterna de la vida.
 
La fuente de toda creación es la divinidad (o el espíritu); el proceso de creación es la divinidad en movimiento (o la mente); y el objeto de la creación es el universo físico (del cual forma parte nuestro cuerpo). Estos tres componentes de la realidad – espíritu, mente y cuerpo, u observador, proceso de observación y observado – son básicamente la misma cosa. Todos provienen del mismo sitio: el campo de la potencialidad pura, puramente inmanifiesto.
 
Las leyes físicas del universo representan en realidad todo este proceso de la divinidad en movimiento o de la conciencia en acción. Cuando comprendemos estas leyes y las aplicamos en nuestra vida, todo lo que deseamos puede ser creado, porque las mismas leyes en que se basa la naturaleza. para crear un bosque, o una galaxia, o una estrella o un cuerpo humano, pueden convertir en realidad nuestros deseos más profundos.
 

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