El azafrán, uno de los mejores cosméticos para la piel

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Conocido como el oro rojo, el azafrán, que está considerada como la especia más cara del mundo, además de aromatizar platos con estrella michelín, ahora despliega todas sus bondades antiedad en la cosmética.

 

Tres veces más caro que el oro y cinco veces más cotizado que el caviar, el azafrán ha seducido a la firma Yves Saint Laurent que tras unos estudios científicos demuestra que el pistilo de esta especia es un ingrediente exquisito con una elevada concentración de glicano, una cadena de sacarídicas capaz de abrir la célula.

Según el director general e internacional de la firma Stephan Bezy, tras analizar más de 100 plantas relacionado con los glicanos, descubrimos, que “el azafrán, además de ser antioxidante, calmante y rico en flavonoides, tiene propiedades antiarrugas y antimanchas”.

Ahora, la firma Yves Saint Laurent ha echado mano de este ingrediente milenario que se cultiva en el Alto Atlas marroquí para lanzar al mercado Or Rouge, una línea antiedad.

La historia del azafrán

Para descubrir la historia del azafrán, también llamada la flor de Crocus, es esencial emprender un viaje a la mitología griega y revisar la Antigüedad.

Desde tiempos memorables, el azafrán se ha utilizado como planta medicinal para resolver problemas de la salud como la depresión o el asma.

Según la mitología griega, el azafrán surgió tras una riña entre Hermes, dios mensajero, y su amigo Crocus, quien herido por su amigo con un disco mientras jugaban, derramó tres gotas de sangre sobre la tierra, lugar donde nacería una flor con tres pistilos rojos como la sangre.

Al azafrán también se le asocia con el nacimiento del amor y se le atribuyen propiedades afrodisíacas. Zeus sedujo a Europa ofreciéndole que oliera el azafrán.

Cuenta la historia que Alejandro Magno acampó en un campo de azafrán que floreció durante la noche, lo que percibiría como una señal de los dioses que le llevó a retirar a su ejército. Más tarde, el emperador elogio las bondades del azafrán, entre ellas aumentar el vigor y curar las heridas de guerra.

Pionera en tratamientos cosméticos, Cleopatra añadía unas hebras de azafrán a sus afamados baños de leche de burra para conseguir un elixir dorado que preservara su belleza.

Hoy en día, esta especia forma parte de los rituales de belleza actuales de las mujeres marroquíes, que lo mezclan con rosas, aceite de argán y henna para hidratar, iluminar y suavizar el pelo y la piel.

 

imagen: archivo
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