CÓMO SON LAS HADAS

 

DESCRIPCIÓN FÍSICA DE LAS HADAS                               

        Generalizar en una descripción que aúne a muchos seres siempre conduce a un gran error. Decir que los hombres soló piensan en lo mismo, las mujeres conducen mal, los andaluces son catetos, los catalanes agarrados, los madrileños unos chulos (y podéis añadir lo que se os ocurra), no es más que una sarta de disparates. Incluso aunque uno de esos seres cumpliera la condición que le asignamos, y aunque coincidieran dos, y aunque generalmente se cumpliera, cada afirmación no deja de ser un tópico. (…) Temo decir que generalizaré en este capítulo, pero apoyándome en los rasgos más genéricos. Aquellas características que sean excluyentes y considere que no se cumplen en todas o en la mayoría de las hadas, las dejaré para cuando hable de ellas de modo individual.   
Hada sobre rama          Creo que no me equivoco demasiado si juzgo como primer rasgo común que las hadas son seres femeninos. Es cierto que su naturaleza no es tan estable o tangible como la del hombre, por lo que escojo el término de “espíritu femenino para designarlas. En las hadas, a diferencia de los hombres, no podemos hablar de tamaños, edades o estatura, sino de aspecto.

Una de sus características más nombradas es la capacidad que tienen de cambiar de apariencia. Normalmente suelen elegir para presentarse la apariencia humana, y es bajo esta figura cuando protagonizan las historias de amor con mortales, aunque también pueden adoptar aspecto animal o vegetal. Las mujeres del río pueden convertirse en pez o medio-pez, las selkies en focas, o Melusina en serpiente. Otras, sin embargo, prefieren las plantas, convirtiéndose en flores y árboles.

Algunas teorías insisten en que no son ellas las que eligen poder cambiar de apariencia, sino que es nuestra mirada la que hace que las veamos de un modo u otro. No estoy de acuerdo con esta postura, puesto que si nos apoyamos en los relatos, comprobamos cómo en la mayoría de los casos son ellas las que en un momento concreto eligen su aspecto para darle una lección a los hombres o burlarse de ellos.

Relatos de distintas culturas coinciden en contar la historia de dos hermanas, una de buen corazón y otra sin sentimientos, que por cualquier motivo se ven envueltas en una aventura. Se les aparece un hada o un ser mágico y la buena reacciona de forma generosa y por ello es recompensada, mientras que la mala se muestra injusta y desprecia a este ser, siendo castigada. Uno de los autores que han tratado este tema en sus relatos fue Perrault, en su cuento Las Hadas. Su versión es una más entre las que hay, pero elijo para resumir la suya porque es la más conocida. Lo que viene a continuación es una variación mía de su relato, pero os aconsejo leer el de Perrault. Siempre hay que leer al maestro.  
hadita de orejas puntiagudas            Según afirman, el cambio de apariencia les supone un notable esfuerzo, un importante consumo de energía, por lo que si adoptan el tamaño de un ser grande no lo pueden mantener mucho tiempo. Éste es el motivo de que la mayoría de las hadas, si tienen que cambiar de forma, prefieran un cuerpo pequeño. Aunque no todas tienen esta cualidad, algunas son tan pequeñas que no pueden cambiar de tamaño.

En relación con su apariencia física, independientemente de que sean grandes o pequeñas, suelen tener algunos rasgos delatores. Dicen que cuando adoptan la forma humana, siempre tienen algún rasgo exagerado o deformado que las descubre. El más conocido son sus orejas puntiagudas, como recordamos en Campanilla. Otros son sus pies, a veces de cabra; o los pechos, normalmente muy largos y colgantes; o la espalda, totalmente hueca. En la descripción de las hadas suele ser muy común la referencia a su largo cabello rubio que cumple una doble función, además de resaltar su belleza oculta este rasgo deforme. Las Aguane, por ejemplo, tienen los pies al revés, las Vile yugoslavas tienen pies de cabra, las Mujeres del Río tienen los pechos tan largos y deformes que se los echan a la espalda y los tapan con los cabellos, y de las Lamias dicen que pueden tener pies de cabra o de oca.
hadita dorada       En muchas hadas, aunque no es un rasgo común a todas ellas, se pueden descubrir dos pares de alas en su espalda, el segundo más pequeño, que no usan para volar. Al ser seres etéreos el pensamiento les puede servir para desplazarse o volar, sin necesidad de un miembro destinado a ello. También se habla de que las suele envolver un halo luminoso. Si recordamos la versión de Disney, Campanilla siempre está rodeada de un halo luminoso, una especie de polvo dorado, que es el que permite que pueda volar. Cuando la perra Nana no puede volar, espolvorea al animal hasta que éste empieza a elevarse.

Respecto a su materia, además de cambiante, es espiritual, etérea, por lo que la mayoría de las veces son invisibles al ojo humano. Prefiero decir invisibles sólo al ojo humano porque parece ser que los animales, con los sentidos más agudos que los nuestros, como la vista, oído y olfato,  parece ser que sí notan su presencia. Tienen la capacidad de hacerse a su antojo invisibles y visibles al ojo humano, por eso es tan difícil verlas. En un bosque, por ejemplo, puede ser que veamos una dríade, un ser con apariencia de mujer y de pronto desaparece esa imagen y sólo escuchamos el rumor de unas hojas, y nuestra razón se encarga de informarnos de que era el viento. Pero no, puede ser que no nos hubiéramos equivocado, y en realidad fuera una dríade que se volvió invisible y sólo nos quedó el rumor de  las hojas. Es comprensible que muchas personas no crean en las hadas, porque son cambiantes, casi invisibles, y juegan con nosotros. Algunos mortales tienen capacidad para verlas: los nacidos en domingo, aquéllos con sensibilidad especial y los poseedores de un talismán élfico. Y, sin duda, también es más fácil verlas si crees en ellas, porque si no tu razón tratará de buscar una explicación convincente.
Entre sus rasgos también poseen facultades mágicas. Pueden ayudar a los hombres, beneficiarlos, o pueden hacerles daño con sus poderes. Como veremos más adelante, una Seligen puede convertir una flecha en plastilina, si con eso consigue que un hombre no mate a un animal; una Anjana puede convertirse en fuego para escarmentar a un hombre malo, o una Rusalki puede atraer a un hombre con sus poderes para ahogarlo.
Entre otras facultades conocen los poderes de las plantas, hablan con los animales, pueden trabajar más rápido que los hombres sin esfuerzo y, muchas veces, usan sus tremendos poderes para hacer que los hombres se obsesionen con ellas hasta la muerte.
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