Elementales de fuego

Los elementales de fuego posiblemente sean los más antiguos y los más misteriosos de todos los espíritus de la naturaleza. Son tan antiguos como la tierra misma en su proceso de formación y casi nunca se muestran a sí mismos.
El fuego en sí mismo es un elemento misterioso e hipnótico, vital y mortífero. Es importante entender que el fuego no solamente son flamas, combustión y calor, sino también luz radiante y por lo tanto este elemento tiene relación directa no sólo con el poder, sino también con la iluminación espiritual y el mundo invisible hecho visible gracias a la luz. Como dice el génesis: “Dios dijo: Haya luz… y vio que la luz era buena y separó a la luz de las tinieblas…(La Biblia es un libro terriblemente mal utilizado y mal interpretado, pero no profundizaré en eso aquí).


En el principio entonces, cuando el mundo nace, inicia una fuerte explosión luminosa, la luz que se separa de las tinieblas (caos), y la Tierra nace de la fiereza de explosiones volcánicas. El fuego entonces, también representa la poderosa fuerza vital con su indomable voluntad y determina lo que la Tierra es en su esencia.

En el nivel más profundo de la evolución los elementales del fuego son seres que existen en el centro de la tierra y presiden el destino del planeta. Son incomprensibles para la conciencia humana. En una segunda etapa de evolución llegan a la fina corteza terrestre y allí realizan distintas tareas, éstos son conocidos como Salamandras. Principalmente toman el rol del proceso de madurez, de transformación y de descomposición. Estos elementales pueden ser percibidos cuando transforman el compost en tierra fértil, o en el llama que enciende la madera o que baila sobre una vela. Ningún fuego prendería sin la intervención de estos espíritus. También son aquellos que se encuentran en el umbral entre la vida y la muerte, en el proceso de regeneración a través de la fuerza vital. En un tercer de evolución existen los espíritus de la luz y la creación de la luz. Son prácticamente brillantes hasta el punto de ser insoportables.
Envían luz en esferas de diferentes tonos y colores. En un cuarto nivel de evolución existen los espíritus de la inspiración que encarnan el rol espiritual de este abrazador elemento en el arte y la vida en general. Son los mediadores entre las intuiciones que provienen de las altas esferas, los seres angélicos, los patrones cósmicos y los niveles materiales de la creación. Estos antiguos seres eran conocidos como Musas, quienes también transmiten las bendiciones de la Diosa. Todos estos niveles de evolución en el reino elemental están entretejidos y trabajan en cooperación, como una red, con los otros elementales (de agua, tierra y aire) para que la vida se manifieste en el mundo material.

La historia de Ognevushka:

Esta historia de Pavel Bhazov cuenta la existencia de una pequeña niña que aparece en el centro de las hogueras y baila. Su nombre era Ognevushka-Poskakushka (“ogon'” significa fuego y “skakat'” saltar en ruso).Ella les muestra a los buscadores de oro los lugares donde lo pueden encontrar. Pero es muy difícil recordarlos. Una noche, un grupo de buscadores de oro, estaban sentados alrededor de una hoguera contando historias y leyendas. Entre ellos estaba el pequeño Fyodor de 8 años, su padre y su tío Ephim. De repente una pequeña y alegre niña de pelo rojo y vestido azul, no mayor que una muñeca, apareció entre los carbones ardientes. Empezó a danzar alrededor de los buscadores de oro y creció y creció hasta hacerse del mismo tamaño de Fyodor. Cerca de uno de los árboles que le rodeaban se detuvo, pero en ese momento un buho se detuvo y ella desapareció. El tío Ephim dijo que era un signo de dónde deberían buscar el oro y para ello necesitaban encontrar el árbol. Todos buscaron en árboles diferentes y cavaron alrededor de ellos, sin encontrar nada. Algunas veces más el niño y su tío vieron a la niña, pero cada vez que cantaba un buho, ella desaparecía. No podían encontrar nada. Su familia se convirtió en el blanco de burlas de la villa, a veces de maneras muy crueles. Un frío invierno, la madrastra de Fyodor estaba de mal humor, por lo que él decidió visitar a su padre, que se encontraba enfermo en el hospital. Para ir hacia el pueblo, Fyodor debía pasar por medio del bosque y de repente bajo un árbol de abedul, Fyodor vio nuevamente a Ognevushka bailando en la nieve. Ella vio al niño y sus alegres ojos derritieron la nieve alrededor del viejo abedul. “Cuando la primavera llegue, ven a buscar bajo este abedul” le dijo. Fyodor respondió que mucho han buscado y no hallaron nada. Entonces Ognevushka le dio una antigua espada de los buscadores de oro y le dijo “Toma, esto te ayudará” y desapareció. En la primaveray Fyodor y sus parientes cavaron alrededor del árbol y encontraron tanto oro que jamás les volvió a faltar nada en la vida. (Leyenda Rusa, de los montes urales)
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