La naturaleza y las hadas

 

 
Al penetrar al corazón del mundo de las hadas, nos hallamos ante la inmensidad de la naturaleza. En la palpitante morada de las posibilidades nos hallamos ante la variedad ilimitada de las especies. Al igual que las criaturas humanas, las hadas son individuales y muy sensibles. No les les debe confundir con meros seres elementales o fantásticos, a pesar de que algunas de ellas se nutran y cuiden de algún elemento en particular. Ellas tienen emociones y relaciones muy similares a las humanas, aunque con un sentido ético que se escapa a muchos de nuestra especie.

Cada familia de hada es única. Algunas son maliciosas e incluso peligrosoas. Cada hada tiene su propia personalidad, estabilidad, talento, hábitos, gustos, etc. Las más vistas por los niños son las pequeñas hadas luminosas y danzarinas. su aspecto puede ser sólido o translúcido. Algunas veces se manifiestan en el espacio físico, pero la gran mayoría de veces somos nosotros quienes entramos a su Reino Mágico.

Entre las hadas, es posible verlas elegantes y también corrientes, humildes y amables o feroces, siniestras y traviesas. Siento con intensidad tanto el dolor como el enojo, la alegría y el amor. Pero hay cosas comunes a todos los seres faéricos y son su pasión por cuidar la naturaleza, danzar y cantar. Les gusta hacer bromas y espiar a los humanos.

Dentro de el vasto mundo de las hadas existen dos subgrupos: las hadas que viven en comunidad, conocidas como hadas de tropa, y las solitarias. De las hadas de tropa se han ilustrado mucho sus famosas “rades” o desfiles, en las cuales todas van vestidas en sus mejores galas.

Si al entrar a un bosque con magníficos árboles, sentimos sobrecogimiento, se debe a la presencia de las hadas. Algunas de estas criaturas comparten su destino con los árboles y así adquieren características físicas del árbol al cual pertenecen. Algunos son altas y delgadas doncellas y otros viejecitos arrugados. Se diferencian de las damas blancas y de las damas verdes ya que estas hadas son uno con su árbol. Algunas son conocidas como Dríadas, Hamadríadas, Elfos del Bosque, Mujeres del Bosque, Trolls de los Bosques, Vily (en Bohemia, Hungría y Bulgaria).

Los árboles que se usan para los rituales mágicos son los que usualmente están “habitados” por espíritus del Otro Reino, tales como: fresno, roble, saúco, endrino, serbal, entre otros. Cada uno posee propiedades que las hadas emplean en sus hechizos y pueden compartir con los elegidos. Los habitantes mágicos defienden sus moradas, por lo que si se mata a un árbol, las consecuencias son nefastas para los perpetradores…

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