Duendes y Hadas: Habetrot

 

 

A diferencia de la mayoría de las hadas, Habetrot es un hada viejecita, de pelo canoso y desaliñado, de labio largo y deforme y nariz prominente. No penséis por su descripción que se trata de una bruja, basta oírla para saber que estamos ante una de las hadas más tiernas y bondadosas con el ser humano.

Creo que nos sorprendería si pudiéramos ver el mundo que las hadas han creado bajo tierra, porque es allí, en el interior de una cueva, donde Habetrot tiene montada una hilandería junto con otras viejecitas. Al mando de todas ellas se encuentra Habetrot, la hada protectora de la hilandería. Hace años que dedican sus horas a este arte manual y por eso tienen algunos defectos. Algunas tienen el labio deforme, como la vieja Habetrot, de tanto lamer la hebra para hilar; otras los dedos torcidos, los pies enormes de pisar la rueca o el pulgar achatado. El hombre se cree muy moderno porque descubrió el trabajo en cadena, pero ¿se imaginan hace cuánto tiempo que funciona esta hilandería con esta técnica?

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El mérito de esta hilandería, aparte de la calidad de su trabajo, es que dedican parte de su tiempo a ayudar a los mortales, sobre todo a las doncellas torpes con la rueca que no quieren hilar. Antes las madres se empeñaban en enseñar a las hijas a hilar, cocinar y otros trabajos “supuestamente” femeninos. Por aquellos tiempos nuestras hilanderas no daban abasto, ante el agobio de las hijas. Supongo que ahora, con el cambio de la mujer en la sociedad, tendrán menos trabajo, porque ya ninguna joven se molesta en aprender a coser, tejer o hilar. Ahora compras la ropa hecha y si tu marido te pide que le cosas un botón le convences de que no eres su criada. ¡Cómo han cambiado los tiempos, Dios mío! La mayoría de los relatos sobre nuestras amigas se escribieron mucho antes de que la mujer supiera lo que es la “buena” vida moderna, es decir, hacer las mismas cosas que antes en la casa pero trabajando en la calle.

Pues bien, cuando antaño las madres se empeñaban en que sus hijas aprendieran y éstas demostraban ser unas inútiles, las jóvenes invocaban a esta hada para que viniera en su ayuda. Por si alguna joven está leyendo esto y necesita de su ayuda, que sepa que los mejores días para invocarla son los 14 y 21 de cada mes, cuando sale a la superficie. Para ello deberás sentarte sobre una piedra agujereada, pronunciar su nombre, Habetrot, y pronto aparecerá esta hada a preguntarte por qué la necesitas.

Dicen que esta hada otorga dos virtudes, la paciencia en el trabajo artesanal y precisión en la labor. Cuando concede estas virtudes a una joven y ésta es tan torpe que ni así aprende, se rinde, coge las madejas de lino y las lleva a su cueva, donde las viejas hilanderas trabajan para ella.

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En todos los cuentos en los que interviene Habetrot hay siempre un punto en común, una joven doncella que no sabe hilar y necesita esta cualidad para casarse. Me he preguntado leyendo estos relatos por qué precisamente ayudan a las jóvenes casaderas. Creo que el motivo es que las hilanderas de Habetrot son viejecitas que no encontraron de jóvenes maridos por no saber hilar, con el tiempo aprendieron y ahora se dedican a ayudar a jovencitas en su situación. Ésta es una teoría mía sin fundamento, pero no me parece tan descabellada.

Entre los relatos que hablan de hilanderas que ayudan a jovencitas, los hermanos Grimm escribieron uno, Las tres hilanderas. Recordemos el cuento de Grim, y como siempre, aconsejo leer al maestro.

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